UN EXPERIMENTO
Por los años cincuenta, el polémico científico Harry Harlow hizo una serie de experimentos con monos Rhesus. El objetivo era responder la simple pregunta ¿Por qué los hijos quieren a sus madres? Por aquella época la psicología estaba dominada por una corriente llamada conductismo. Los psicólogos conductistas afirmaban que un hijo quería a su madre simplemente por fines evolutivos: la madre le daba alimento y el niño aprendía a que si estaba cerca de su madre sobrevivía.
Bien, Marlow introdujo a un monito Rhesus en una jaula con dos madres artificiales:
1: Una maya metálica en forma de cilindro coronada por una cabeza hecha de metal. Esta madre era fría y rígida pero llevaba instalado un biberón. Esta madre daba de comer al monito.
2: Un palo de madera con una cabeza. Esta madre tenía la peculiaridad de estar recubierta de felpa: era suave.
¿Qué ocurrió? Según los conductistas el monito tendría que elegir a la madre 1, ya que ésta le daba de mamar. Pero no, el monito Rhesus prefería pasar el tiempo abrazado a la mamá de felpa. ¿Qué demuestra esto? Los resultados no son del todo concluyentes pero parece que el mono prefería "estar abrazado a algo suave" que "estar alimentado". El amor amigos, preferimos que nos quieran y sentirnos queridos a comer. Esta interpretación es algo atrevida y algunos científicos dirían que no queda demostrado nada de que es "amor" lo que quería el monito (el concepto "amor" es muy metafísico y lleno de valoración), pero a mí me gusta creerlo así. Como decía el mismo Harlow "No sólo de leche vive el hombre".


