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@ 2006-05-05 - 15:28:50UN EXPERIMENTO
Por los años cincuenta, el polémico científico Harry Harlow hizo una serie de experimentos con monos Rhesus. El objetivo era responder la simple pregunta ¿Por qué los hijos quieren a sus madres? Por aquella época la psicología estaba dominada por una corriente llamada conductismo. Los psicólogos conductistas afirmaban que un hijo quería a su madre simplemente por fines evolutivos: la madre le daba alimento y el niño aprendía a que si estaba cerca de su madre sobrevivía.
Bien, Marlow introdujo a un monito Rhesus en una jaula con dos madres artificiales:
1: Una maya metálica en forma de cilindro coronada por una cabeza hecha de metal. Esta madre era fría y rígida pero llevaba instalado un biberón. Esta madre daba de comer al monito.
2: Un palo de madera con una cabeza. Esta madre tenía la peculiaridad de estar recubierta de felpa: era suave.
¿Qué ocurrió? Según los conductistas el monito tendría que elegir a la madre 1, ya que ésta le daba de mamar. Pero no, el monito Rhesus prefería pasar el tiempo abrazado a la mamá de felpa. ¿Qué demuestra esto? Los resultados no son del todo concluyentes pero parece que el mono prefería "estar abrazado a algo suave" que "estar alimentado". El amor amigos, preferimos que nos quieran y sentirnos queridos a comer. Esta interpretación es algo atrevida y algunos científicos dirían que no queda demostrado nada de que es "amor" lo que quería el monito (el concepto "amor" es muy metafísico y lleno de valoración), pero a mí me gusta creerlo así. Como decía el mismo Harlow "No sólo de leche vive el hombre".




